lunes, 26 de octubre de 2009

Cúbico


Él me gusta así
Cúbico y simple
Con el roce blanco de sus manos
Que borra las aristas afiladas
Que sangran de mi mente palabras

Él me gusta así
Con su mirada absoluta
Que ve en mí un todo, su todo;
Sin notar las grietas de mi piel
Que supuran hilos de locura

Él me gusta así
Antídoto para mi alma
Que deja de soñar despierta cuando está
Y se carga de versos dolientes
Cuando se va para tal vez volver…
(Para Él, que aunque la historia puede destejerse antes de revelarse, logró mostrarme algo más de mi alma...)

lunes, 19 de octubre de 2009

Laberíntico


Él se presenta siempre implacable
Clausura mis puertas de escape
Con momentos de poesía impecable.

Hace gala de ilusionista frustrado
Robando sigiloso de mi mente
Aquellas frases que son mi llave.

Asesino impiadoso y galante
De mis huidas infructuosas
De mi libertad ya agonizante.

Con espinas de rosas me clava
Y allí quedo perdida en el misterio
De sus ojos y pelo color caramelo.

Sentir que me pierdo si esta cerca.
Sentir que me escapo de mi misma
Cuando me alejo de su lado.

Mientras sigo buscando escapar
Del laberinto que él es
Trazado de voz y cuerdas de un cello.

martes, 13 de octubre de 2009

Noches perfumadas


Las últimas noches de invierno
Un poco etéreas, un poco nostálgicas.
Se enredan perfumes en el aire
Se vuelven ánfora de mis recuerdos.
Esta noche me trae perfumes
Olor a dulzura, a ternura
A belleza y algo de ilusión
También aroma a mentira y traición.
Esta noche me embriaga tu olor.

domingo, 4 de octubre de 2009

Melodías


Lo conociste, y entre sus miradas
Ríos de dulzura trazaron planes infinitos,
El mar lejano un sueño turquesa se extendía.
El miedo y la inseguridad teñidos de ilusión
Y entre tu pelo se trenzó la esperanza de ser suya.

(Melodía de un piano, eterna y suave)

¡Eras suya, era tuyo!
Se fundían en nosotros esperanzados
Los que antes eran tus “yo” incompletos

(Un arpegio de guitarra cargado de ternura, en el momento indicado)

Cuando estabas en lo alto
Sus manos amadas te dejaron caer
Se fue sin más, dejando destrucción, desolación
El polvo de estrellas que rodeaba tu faz
Cayó contigo y clavó su filo helado en tu corazón.

(Junto a un violoncello suspirante, el violín desgarrado y sangrante)

En tus ojos nació un brillo dorado de fénix
Poco a poco renaciste, del dolor forjaste otra mujer
Te sentiste fuerte con tu pecho henchido de orgullo,
Mirabas el mundo, gritando tus pupilas que podías.

(Una orquesta deshilando partituras de grandeza, un crescendo infinito)

Y una voz a tu espalda,
No cualquier voz,
esa que vibra en tus entrañas
Te dice en susurro “Te extraño”…

(Silencio)
Para AnNa...